Cuanto más oye hablar de Kaede Domyoji, Tsukushi está cada vez más asustada. ¿Por qué será que todos la temen? Y se pone aún más nerviosa cuando Tsubaki le dice que evalúa a todas las mujeres cercanas a su hijo como potenciales esposas. . . Y su miedo estaba justificado: la madre de Domyoji no se toma nada bien que su hijo diga que Tsukushi es muy importante para él. Tsubaki consigue cubrir su retirada, y cuando están los dos solos en su yate, Tsukushi le da su regalo de cumpleaños: unas galletas con la cara de Domyoji. Está preocupada porque es un regalo muy sencillo, pero a él le emocionan mucho, ya que ella se ha tomado la molestia de hacerlas para él. Pero la madre de Domyoji quiere quedarse unos días más en Japón para hacerse cargo de unos asuntos. . . como cortar de raíz la relación entre Tsukushi y el heredero del consorcio Domyoji. . . ¿y qué mejor modo que prometiéndolo con otra chica?